Skip to content

Posts tagged ‘abuso’

18
feb

Ahora más que nunca, debemos exigir lo que es nuestro

Boss and business team on white background
No hemos de permitir esta situación

Que es tiempo de crisis es harto sabido por todos, pero la crisis no ha de servir de excusa a los empresarios para acabar perjudicando al asalariado. Os voy a poner un ejemplo.

Una amiga mía, de profesión, esteticista, estuvo trabajando unos días en una empresa de belleza, una especie de franquicia que ha ido brotando como las setas. Como la muchacha es buena en su trabajo, no pasó mucho tiempo cuando recibió otra oferta para trabajar en la competencia. Con mejores condiciones y mejor salario. Como es lógico se decantó por esta última opción, ya que entre otras cosas le permitía poder ascender dentro de la empresa, al contrario que en la anterior además de tener los sabados libres (Pa mí más importante si cabe!).

Al día siguiente avisó en su trabajo que en 15 días marcharía. Su sorpresa fué, cuando al día siguiente, a las 4 de la tarde (Ella terminaba su jornada laboral a las 18h), el jefe de personal le dijo que ya podía marcharse a firmar su finiquito en la sede central de la franquicia. Le ofrecieron una semana de vacaciones para no abonarle sus días de vacaciones. Hasta aquí, todo normal.

La cuestión es que a parte le debían 20 horas extras, de unos días festivos de navidad, que estuvo obligada a cumplir y que en un principio acordaron que se las pagarían a 8 euros, un precio ya de por sí bajo para los tiempos que corren.

Cuando llegó a las oficinas para firmar su finiquito, en horario de trabajo, pues había sido obligada a dejar su jornada laboral a las 16h, la recibió el máximo responsable que en ese momento había en la oficina, para después dejar la peor parte a un subordinado.

Aquí viene lo interesante, lo primero de todo es que esas horas no estaban en nómina, por lo que no cotizaron a la seguridad social, y lo segundo, le dijeron que o bien le pagaban 10 horas al precio estipulado de 8 euros o bien le pagaban las 20 a un ridículo importe de 5 euros.

Como no estaba de acuerdo, ejerció su derecho como trabajadora, y exigió que se cumpliera lo que se le prometió en un principio y se le abonaran las 20 horas a 8 €. El subordinado, acorralado y sin esperar esta respuesta, le dijo que no se las podía pagar, ya que no quedaba más dinero en la caja y a sabiendas que mi amiga era quien tenía la razón, se ofreció a pagarle el dinero de su bolsillo. Como es lógico, mi amiga se negó, pues sabía que ese dinero no se lo iba a devolver nadie al subordinado.

Ella se mantuvo en su postura, como todos deberíamos hacer a pesar de que no todo el mundo, entre los que me incluyo, hubieran seguido por ese camino. Una de las estrategias de los empresarios de hoy en día se basa precisamente en esto, en la debilidad del trabajador.

Finalmente, le pagaron 10 horas a 8 euros y 7h (ya que dos horas le fueron descontadas por haber terminado su jornada laboral antes para ir a firmar) a 5 euros. A pesar de insistir, acabó perdiendo dinero de todas formas.

Si bien era un importe pequeño, ese dinero le correspondía a ella y no a la empresa. La sociedad no es más que un juego con sus reglas y cuando una empresa decide jugar, que normalmente juega a ganar, debe también saber perder y acotarse a las normas. No hemos de permitir, y ahora más que nunca, que una entidad, por muy grande que sea, nos quite lo que es nuestro haciendo gala del abuso de la autoridad.