La era de la opinión
Si antes era la era de la información, es evidente que ahora hemos llegado a lo que se conoce como la era de la opinión. Y es que no en vano, debido a las redes sociales uno se siente casi con la obligación de opinar de todo.
El problema surge cuando uno no tiene una opinión fundada, que es la mayoría de veces. Esto no es algo negativo, pues sería imposible poder fundamentar una opinión de todas las cosas. Para opinar es necesario un análisis previo, cosa que no siempre es posible y menos en tantos frentes abiertos como se nos presentan.
El campo de opinión por excelencia no es otro que Twitter. En él podremos ver opinar de temas tan diversos a todo tipo de gente. Incluso puede que nos sorprendamos viendo opinar a un conocido de algo que ni sabíamos que conocía como puede ser la política.
La opinión en las redes sociales la entiendo como una manera de proclamar la individualidad, una forma de homenajear a nuestro ego lo cual a la larga puede ser un error y puede suscitar cierto malestar al descubrir que no somos tan importantes como creímos. El camino no está en lo individual sino en lo colectivo. Una opinión responsable es aquella que no impone el yo por el yo sino que sugiere y está abierta a la réplica.
Personalmente muchas veces me he visto obligado a opinar porque era lo correcto en ese momento, y muchas veces de forma tan poco infundada que sentía hasta vergüenza de mi mismo. Me proclamo en vaga de opinión (excepto en temas que conozca a pies juntillas, como los que trato en este blog).
