La estafa del dodecafonismo y el serialismo integral
Cierto es que la apreciación del arte es algo muy personal, pero la barrera entre el arte y el engaño siempre ha sido motivo de controversia. En este caso me gustaría hablaros de la estafa que supuso el dodecafonismo de Schoenberg en el panorama musical del siglo XX.
Existe en música una cosa llamada tonalidad, que no es más que la relación de los sonidos alrededor de una tónica. Para que os hagáis una idea, prácticamente toda la música pop es tonal. Este sistema tonal no es aleatorio, pues se basa en los armónicos naturales de cada sonido, algo así como unas leyes de la naturaleza. Pues bien, en el romanticismo el sistema tonal se fue expandiendo, haciéndose más complejo y difuminándose hasta que apareció un tal Schoenberg.
Schoenberg, lo que propuso fue una destrucción de la tonalidad, proponiendo así el dodecafonismo. Es decir, no hay ningún tono más importante que otro, todos son iguales, no existe la supremacía de una tónica (analogía al Comunismo). Esta forma de trabajar se basa en hacer series de de los 12 sonidos, es decir, los 12 sonidos de la escala cromática (todas las notas del piano, negras y blancas) de tal forma que no recuerden ni por asomo a nada parecido a un acorde clasificado. Nada que nos sugiera ni por un casual que estamos oyendo música tonal.
Este modo de hacer fue bien recibido por una amplia comunidad snob, que en parte debido a su poco talento por la música y también en parte por sus pocas ganas de estudiar, les pareció buena idea el hacer música de forma tan mecánica que hasta una máquina podría hacerlo. El principal problema es que esta música sonaba fea, pero bajo la premisa del progreso, nadie se atrevía a decir que el rey en realidad “iba desnudo”. Todo aquel que se atreviera, aunque solo fuera a insinuar que en realidad lo que sonaba era una cacofonía, era tildado al instante de ignorante.
El chollo estaba montado, música que costaba poco de hacer y que era bien recibida por el público más vanguardista. Pero la realidad es bien distinta, en las salas de concierto muy pocas obras de este periodo se tocan de forma regular, es cuestión de tiempo que el dodecafonismo y la música serial queden como una anécdota o broma de mal gusto. Se cumple aquello de que el tiempo pone todo en su lugar.
Esto lo explica mejor que yo Claudio Uriarte en su excelente texto “Rebelión en la música clásica“.
Ha sido un movimiento musical creado y mantenido desde el odio y el rencor más profundos. Para ello montaron un tinglado institucional ajeno a la dinámica compositor-empresario-público. El compositor devino de hecho un funcionario, el empresario pasó a ser el Estado, y el público, nadie y sus invitados, es decir, el propio compositor y su familia y amistades. Conforme nos vayamos adentrando en la crisis, las subvenciones cesarán y se romperá ese “pacto de farsantes”.
Haces bien en ayudar a desenmascararlos, Jony.
No sabeis de lo que hablais, solo hay que leer la explicacion…
Solo puedo resumir todo esto que he leido con una palabra “triste”.
Muchachos no sean tan tan ignorantes. No se dejen convecer por lo primero que leen.
El dodecafonismo, simplemente es uno de los tantos sistemas atonales, asi como el serialismo, serialismo integral y tantos otros. El sistema tonal que ustedes conocen no es de “las leyes de la naturaleza” si no que es el del temperamento que eligió J.S. Bach. El de “las leyes de la naturaleza” al que se refieren lo descubrió Pitágoras. Que llegó a su fin con el nuevo sistema de Bach, que llegó a su fin con el nuevo sistema de Schoenberg.
Lo unico hace el anotalismo es “quitarles la metafora” y dejarlos ante los elementos básicos y fundamentales que es donde ustedes deberían apreciar el arte. Es como cuando en las artes plasticas, en un momento dejaron de pintar girasoles, retratos, paisajes frutas etc. Sacaron la metafora.
Esto es lo mismo, los artistas y los cultos lo entendemos, el resto piensa que es una estafa.
Pero muchachos quedense tranquilos que todos estos sistemas murieron hace como 60 años. Ahora la música tiene otras inquietudes que no pasan ni por la altura ni por la duración. Tal vez deberias escribir sobre problemas actuales del arte.
Una música incomprensible para mí que supuso la ruptura entre el creador y su público. Algo inconcebible para Beethoven, Mozart o Billy Wilder. Música elitista para teóricos musicales que acompleja al melómano aficionado.
Lo dijo Frühbeck de Burgos: ya es hora de los compositores comiencen a decir algo bello.
Fabián, yo soy culto y no la entiendo porque no tengo formación musical y no sé leer partituras. Solo soy un melómano aficionado que disfruto con Stravinsky, Shostakovich, Penderecki, Schnittke… pero lo que el serialismo demanda al aficionado es excesivo.
Yo sigo sin entender cómo pudo esta corriente tiranizar de tal manera la música culta del siglo XX cuando, en principio, tenía toda la pinta de haber quedado reducida a música de laboratorio y para el disfrute, (y me parece muy bien), de los eruditos de la teoría musical.
Estoy tranquilo, y Pierre Boulez sigue vivo (afortunadamente)
Es chocante la vision cuadrada de gente traumada por los stigmas de un mal logro musical, la sin razon elitista y pedante de ideas que no les pertenecen mas que al genero humano en su desarrollo atraves de la historia de la musica. Afortunadamente solo soy un degustador de la musica y esos necios devates de la apreciacion musical se las dejo a los ¨conocedores¨.
“leyes de la naturaleza”, “analogía al comunismo”, reducir la historia del arte y las vanguardias a “gente snob sin ganas de estudiar”…. en fin, no vale la pena leer lo que escribes. qué lamentables las cosas que uno debe encontrarse al atravesar la internet buscando verdadera información…
Ignacio creo que “verdadera” información es lo que has encontrado aquí. Otra cosa es lo que te quieran vender los dodecafonistas.
Es parte de la maldita concepción de Arte impuesta por los mercaderes, a saber: cualquier cosa es arte. ¿Para qué matarse estudiando técnicas, o armonía, o teorías varias si da lo mismo el Moises de Miguel Angel que un baldazo de pintura contra la pared. Marketing de por medio
y explicación estupida mediante acerca de conceptos abstractos realizados por críticos ignorantes y ¡ya está! pongale precio! Señores: no cualquier cosa es arte y hay que romperse mucho el culo para ser artista. El arte moderno es sinonimo de INCOMPETENCIA, de la gente que quiere ser pero no tiene condiciones para serlo. porque artista SE NACE.
Jony… con ese nombre me sorprendería que entendieras la musica serial.
¿Por qué no pruebas con Los Chichos?
Yo he estudiado música a fondo por amor a un arte que descubrí gracias a la música de Beethoven cuando adolescente. Él y otros grandes creadores anteriores y posteriores forman parte de mi imaginario particular, incluyendo la música popular de mi tierra catalana y de otros lugares, también algo del jazz y, especialmente, el rock. Desde Machaut a Metallica, por decirlo de alguna manera.
En cuanto a la música dodecafónica y el serialismo integral, movido por un lógico interés y honesta curiosidad por todo lo musical he intentado, incluso esforzado, en escucharla y comprenderla. Pero en la gran mayoría de casos ha sido una decepción. Me he encontrado con unas “creaciones” estériles que me provocan indiferencia en la mayoria de los casos y agobio en el resto. Simplemente, me parecen antimusicales por submisión a unos criterios de composición absurdos, tiránicos, reduccionistas y extramusicales que sacrifican lo que cualquier arte de cualquier época tiene de comunicación (sobre todo a nivel profundo el gran arte). Cuando me explicaron las técnicas compositivas de esta algarabía sonora me provocaron exasperación y indignación. Yo quiero hacer música y no experimentos desligados del arte auténtico.
Un artista puede no ser entendido en su momento, pero todo un movimiento que además ha contado con el apoyo institucional y económico del poder (casi un mandarinato) durante décadas y décadas y aún así no triunfa, pone de manifiesto que se trata de una criatura nacida muerta y que bien muerta continua y continuará. Y con la creación “culta” del momento… temo que pase otro tanto.
Con todos los respetos, prefiero los Chichos!
La música nunca terminará de evolucionar, ni siquiera nosotros mismos, el serialismo fue lo mejor que pudo pasar, de hecho los románticos ya lo exijían en su música, no había sentido de seguir repitiendo la tradición polvoreada de dieciocho siglos… Si no eres tolerante a los cambios nunca evolucionarás nisiquiera como persona estimado amigo. Si bien la música serial es insípida de emociones o de humanidad es parte del espíritu humano. Gracias a gente como Debussy o Schoenberg existe la evolución del arte y del mundo en alguna manera. Y nadie te quitará nada, nadie te ha robado nada puesto que el legado de Mozart, o Beethoven está en partituras grabaciones para seguir reproduciendo. Y otra cosa, la música occidental no están en relación a los armónicos de la naturaleza, nisiquiera Pitágoras pudo encajar una escala perfecta, es más, averigua si el la a 440Hz (y toda la música que se ha compuesto con esta afinación) esta en relación a la frecuencia de nuestro planeta Tierra.
Te lías un poquito Jony, por eso da la impresión de que no sabes muy bien de lo que hablas. En parte dices cosas que son ciertas pero es por pura casualidad.
El sistema tonal fue una especie de “aberración” acústica popularizada a partir del barroco, especialmente con la obra de J.S. Bach “El clave bien temperado”. Cuando digo “aberración” no quiero decir que suene mal (por favor, hablo de Bach) sino que rompió con lo que de natural tiene el sonido: su relación con sus armónicos naturales. La razón fue práctica. De esa forma era más sencillo pasar de unas tonalidades a otras y favorecer una modulación que ha dejado obras maestras. A raíz de esa organización temperada se crean los doce sonidos de NUESTRO (y recalco lo de nuestro) sistema melódico.
El precio fue sacrificar los sonidos reales del sostenido y el bemol ya que, aunque te lo hayan vendido así, no suenan igual. No son el mismo sonido “natural”. La gran ganancia fue la invención y el desarrollo del piano, lo que con el tiempo permitió ese lenguaje romántico por excelencia que tanto te gusta.
Aciertas en que Schöenberg rompe deliberadamente con el sistema tonal sin embargo no te das cuenta de que siguió utilizando los mismos 12 sonidos de Bach. Es por lo tanto un revolucionario de pacotilla, pero no en el sentido en el que tú lo calificas (bueno, da la impresión de que tampoco entiendes demasiado). Serán compositores como Schafer los que encuentren de nuevo el sonido “natural” que se había perdido hacía muchísimos siglos.
Que algo agrade más o menos al oído es cuestión de gusto, no de cultura (aunque sí que es cierto que escuchar mucho te ayuda a modificar y desarrollar tus gustos personales). De hecho no me considero una persona especialmente culta y me emociono con el “Prometeo” de Nono, aunque también me guste la música “tonal”.
Sólo cuatro cositas para acabar:
1. Hablas de Schöenberg como si fuera lo más actual a pesar de que ha pasado ya un siglo.
2. La gran mayoría de la música actual bebe de los cambios que se produjeron a partir del dodecafonismo, desde el jazz hasta las bandas sonoras (grandes ejemplos son Tiburón y Psicosis, reconocibles por cualquiera e imprescindibles para el desarrollo del lenguaje cinematográfico).
3. Muchos grandes compositores fueron incomprendidos en su época. Otros tantos fueron contratados o utilizados por los monarcas y dirigentes para ensalzar su poder o el de una causa concreta (Bach con el protestantismo, Beethoven con Napoleón, Haydn con los Esterhazy, Cabezón con Carlos I, Hendel, Purcell, Mozart y un largo etcétera).
4. No se puede generalizar y menos basar todo lo que se dice en una única lectura (que por cierto, das la intención de no comprender demasiado). No se puede relacionar el cristianismo apasionado de Messiaen con la militancia comunista de Nono.
A pesar de todo se agradece el debate que planteas.
En parte estoy de acuerdo. Pero creo que deberíamos ver todos estos “ismos” como algo que quizás sí debería de haber existido. En realidad todo puede ser positivo. Es cierto que la mecanización de la música en este sentido no es compatible con el oido humano. El oido humano es tonal. El sonido en su génesis es tonal. No creo que el uso del dodecafonismo por parte de Schonberg fuese una necesidad. Su obra inicial no evoluciona hacia el dodecafonismo. Corta por lo sano y crea en su producción un cisma profundamente radical. Sí es cierto que hay mucho mediocre en la profusa noche atonal. Y sí es cierto que es mucho más sencillo escribir cien páginas dodecafónicas que escribir un primer tiempo de una sonata con equilibrio. Las exigencias no son iguales. El dominio de la forma es extremadamente difícil. Quizás lo más difícil del universo compositivo. Insisto en dejar bien claro que no desprecio a ningún compositor. Y lo digo con respeto por el quehacer sincero de muchos compositores. Pero estarán de acuerdo conmigo en que es mucho más elemental escribir una serie con doce sonidos que una melodía innovadora. Vean el caso anacrónico de Dmitri Schostakovich, incluso el de Igor Stravinsky en parte de su música, o el de Prokofiev. Es acaso su música trasnochada para unos tiempos en los que el dodecafonismo comenzaba a ser moneda de cambio para muchos compositores? Por qué la música de Mahler no se considera trasnochada? Yo creo que la respuesta es bien sencilla: existe una idea concreta e inteligible para todos. Hoy más que nunca se necesitan ideas, no importa que recuerden a éste o aquel compositor. Carecemos de ideas. Yo admito todas las posturas y las respeto. Sin embargo reconozco que me encanta escuchar el Adagio de Barber.
La ignorancia es atrevida, Jony ( con ese nombre ¡Qué más se podía esperar!).
Lamento que sea lo único que puedes aportar al debate, jorge.
Un saludo!
Que viva el decafonismo, que viva la música tonal también. Al que no le guste el método que no lo use y al que no sepa leer ni sea músico , que no critique lo que no puede crear.
dodecafonismo*
El dodecafonismo nacio como necesidad reclamada por los propios artitas, el romanticismo exprimio la tonalidad (acorde de trecena), y se necesitaban nuevas sonoridades, que hoy entendemos como algo natural, pero que en aquella epoca eran inconcebibles, digamos que nos quito el miedo a lo raro. Que como arte no sea de mucho merito, pues es posible, cuestion de gustos, pero que si educas tu oido al serialismo tendras otra forma de escuchar la musica actual. Tambien se podria criticar la escala por tonos con la que brillantemente experimento Debussy, por que es algo creado artificialmente. Saludos