Rituales de los tiempos modernos

ritual

Me considero observador por naturaleza, por ejemplo, en una reunión llena de gente soy de los últimos en hablar, el resto del tiempo lo paso mirando. Y como buen observador, una de las cosas que más me gustan es descubrir patrones que me recuerden nuestros orígenes más primitivos no ya como seres humanos sino como animales.

El ser humano desde sus orígenes, ha sentido un impulso casi irrefrenable en llamar la atención, Freud ya lo mentó cuando decía que lo que mueve al hombre es el instinto sexual y la necesidad de sentirse importante. Esto tiene sus ventajas, por ejemplo, cuando en época de celo el macho flirtea ante la hembra para destacarse en verso a sus semejantes.

Pues bien, este tipo de rituales siguen en activo en la actualidad, quizá de forma no tan explícita, pero activos de todas formas. Paso a enumerarlos a continuación.

Taking off the bolts on a car tireCambiar una rueda del coche

Si el tener un coche, más o menos potente, ya se traduce como un símbolo de status, cuando llega el momento de cambiar una rueda pinchada, es el macho de la manada el que siempre se presta a hacerlo.

Si bien es cierto que requiere de un esfuerzo físico que a veces la hembra o no quiere o no es capaz de llevar a cabo (me decanto por la primera opción), esto se ha convertido en una especie de actividad inherente al individuo masculino.

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Cortar jamón

Os puede parecer una tonteria, pero si os fijáis un poco más, os daréis cuenta que cuando un hombre se pone a cortar jamón, no lo hace como podria hacer cualquier otra habilidad. Cortar jamón es más parecido a un ritual esotérico que a lo que es.

Además, haced esta prueba, si preguntáis a otro hombre (que no haya cortado el jamón) que tal ha sido cortado, lo más probable es que os diga que el lo hubiese hecho mucho mejor.

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Clavar la sombrilla en la playa

Si cortar jamón era una cosa solo para elegidos, el clavar la sombrilla en la playa solo lo puede hacer una persona, el patriarca. Como una suerte de Arturo cogiendo a Excalibur, el individuo se concentra al máximo a la hora de emprender esta ambiciosa empresa. Rodeado de todos sus familiares en silencio, es observado como forcea, gira, dobla y aprieta el mango de la sombrilla en cuestión. Todos confian en él, y él sabe de lo que es capaz. Se regocija, incluso actua de forma histriónica para dejar constancia de que si alguien ha dudado en algún momento de que también podria hacerlo deje de pensarlo ipso facto. Después descansa como solo lo hace aquel que sabe que ha hecho el bien.

Por cierto, si por un casual, la sombrilla no se sujetara bien y saliera despedida por los aires, culpad al viento, pero jamás a nuestro querido Macho Alfa.

1 Comentario

Vidi26 Noviembre, 2009 a las 17:00 horas

Que cierto es todo.. somos como chimpancés a veces

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